El origen del proyecto
En el 2015 tuve la suerte de viajar a Anantapur y visitar la Fundación Vicente Ferrer, aquella experiencia fue increíble. Creía que sabía lo que iba a encontrarme, pero no podía ni imaginar que fuera tan especial y que me impresionara tan profundamente. Desde entonces sigo en contacto con ellos y ahora ya forman parte de mí vida.
Cuando estuve allí tuve la gran suerte de coincidir con el Art Festival que organiza la Fundación el día de la Infancia, que es el 14 de Noviembre y vi como los niños hacían unos trabajos de cerámica con barro y sobretodo unos rangolis con tierras de colores que me dejaron impactada. No podía dejar de sacar fotografías, eran fantásticos.
Al llegar a Barcelona, seguía pensando en el viaje y en todo lo que hacen que es muchísimo. Pensé qué podía hacer yo para ayudar a la Fundación y, enseguida, lo tuve claro, unir mis dos pasiones: el patchwork y la fundación. Saqué patrones de algunas fotografías, las plasmé en tela y el resultado es el Quilt que he regalado a la Fundación de Vicente, para intentar ayudar a seguir construyendo sueños.

